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Me alegro de haberte conocido

Los humanos somos realmente curiosos: nos pasamos media vida comparándonos con los demás hasta que un día conseguimos ser como aquellos a quienes creíamos admirar y comprendemos que no siempre era oro toda la parafernalia que relucía. Entonces nos damos cuenta de que ese tiempo que hemos pasado sufriendo por ser personas que no éramos no nos ha hecho más felices. Porque lo que ayer nos daba miedo hoy no nos lo da tanto y viceversa. Porque el tiempo, esa pizarra sobre la que la vida va escribiendo, nos demuestra que a veces no todas las teorías con las que soñamos funcionan en la práctica. Porque los sueños también son relativos.

La otra media vida la pasamos intentando obtener cosas que creemos que nos harán felices, pero entonces se da esa terrible paradoja consistente en conseguir algo cuando ya no tenemos con quién compartirlo. Porque al fin y al cabo  la esencia de la felicidad es poder compartir tu estado con otros y que los otros lo hagan contigo. Porque si lo piensas bien, no hay cosa más importante  que esas personas que el azar te va poniendo en el camino. Personas con los mismos miedos, complejos, traumas y problemas que los que puedas tener tú, o yo. Personas que no pediste, pero que viven en ese mismo abrir y cerrar de ojos que es la Tierra para el Universo. Porque si lo piensas bien, nadie sabe por qué estamos aquí, pero estamos.

 

me alegro de haberte conocido

 

Tampoco pedimos nacer, nadie lo hizo, pero nacimos. Y como nosotros otros tantos que forman parte de nuestras vidas, nuestras películas. Esos con quienes reímos, aprendemos, desaprendemos, discutimos y lloramos. Aquellos a quienes amamos. También a quienes odiamos pero sin los que no podríamos seguir viviendo. Y entonces, sólo entonces, te das cuenta de la suerte de ser parte de esa rareza que significa el estar en un Universo en el que lo normal es que no estés. Y entonces entiendes, pero sobre todo sientes, lo que significa estar vivo, y todo lo que ello conlleva. Y cuando llegas a ese punto en el que te das cuenta de que no eres inmortal y que mañana mismo podrías dejar de existir, valoras a quienes por puro azar la vida puso a tu lado y compartió momentos contigo. Porque son esos momentos los que van componiendo el cuadro de tu vida. De tu película. Porque las probabilidades de haber conocido a una persona y no al resto de miles de millones es muy baja. Porque jamás podremos conocer a todas las demás personas que viven con nosotros en este planeta que flota sin saber por qué sobre un océano sobre el que desconocemos casi todo. Sólo por eso deberíamos alegrarnos de habernos cruzado alguna vez con esas personas. Porque sólo conocerás a unas pocas de todo ese enjambre de miles de millones que han compuesto la Humanidad. Sólo esas elegidas por el Cosmos formarán parte de tu película. Y sólo con ellas podrás compartir la experiencia de estar vivo. Hasta que un día se apaguen las luces y caiga el telón.

Algún día, cuando sintamos realmente que todos somos parte de lo mismo y que todos venimos y vamos hacia el mismo lugar, tal vez entonces  no pasará un solo día en que no digamos con total sinceridad y verdadero afecto:

-¿Sabes una cosa? Me alegro de haberte conocido.

Quizás entonces habremos resuelto el misterio de la vida.

 

 

 

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About Kevin Carter

Hasta hace poco periodista en un pequeño diario. Actualmente investigando la historia que puedes leer en PLANCTON. No creo en las ideologías, sólo en los criterios. No tengo amigos porque soy demasiado independiente. Debe ser que en la otra vida fui un gato. Pobre, pero honrado.
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