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Carta al periodista analfabeto de Alerta Digital que escribió sobre María Lage

Querido analfabeto redactor de Alerta Digital,

siento decirte que no me interesa saber tu nombre, por lo que prefiero llamarte como el diccionario me permite, es decir, como un simple analfabeto de los que últimamente pueblan la realidad y cuya existencia no tendría más importancia de no ser porque alguien es capaz de darle un teclado a un ignorante supino que deriva en cierta responsabilidad.

Quería contarte que ayer tuve la desgracia de leer tu artículo y la sensación fue lo más cercano a lo que debe ser beberse una botella de vodka de buena mañana, que es lo que posiblemente estuvieras haciendo cuando te dio por conjeturar alegremente sobre la realidad de las cosas. Como es lógico, el artículo ha sido retirado imagino que por un arranque de vergüenza ajena del mismo soporte que te da de comer, pero esto de Internet tiene un “problema”: su memoria corre más que cualquier falacia -no te preocupes,  esto es algo que los políticos tampoco entienden-.

Vamos a darle un repaso a las barbaridades que escribiste y veamos por qué lo tuyo no es precisamente la lógica.

 

Artículo Policia Alerta Digital

 

Me parece bien que tengas una ideología en tu cabeza en la que, por alguna razón, la mujer sea vista como la costilla de Adán o la novia del pato Donald; bueno, no es que me parezca bien el contenido en sí mismo, sino el hecho de que tengas una distinta a la mía. Soy consciente de que cuando defiendo la democracia -y sus bases principales- también estoy defendiendo que un analfabeto pueda escribir lo primero que se le pase por la cabeza mientras se pimpla una botella mañanera de vodka. Es lo que tienen las bases democráticas: que todos tenemos derecho a participar. No obstante, como sigo creyendo en ello, no me importa leer una imbecilidad de vez en cuando.  Todo tiene un coste, como tú bien sabes. Sin embargo, por lo que no paso es por que me intenten convencer de que 2 + 2 son 22 en base a cosas que no tienen nada que ver con matemáticas. No, ahí no hay molino ni ruedas que valgan.

Hay que reconocer que comienzas bien el artículo, limitándote a describir los hechos, que es lo que ha venido haciéndose toda la vida con la sección de sucesos en los diarios. Sin embargo, por alguna razón que supongo que tiene más que ver con el vodka mañanero que con otra cosa, decidiste pasar a juzgar, desde la distancia de la barrera y a toro pasado, actos de terceros. Y de repente, sin saber nadie por qué, te animaste a escupir que el “cálmate, no pasa nada”, a lo que tú llamas con cierta sorna “hacer pedagogía” fue el problema fundamental, ya no del caso concreto, sino de hoy en día. Qué le van a explicar a un tipo como tú, para quien un par de tiros es la solución más rentable y  efectiva, tal y como hacen en las pelis americanas. Qué te van a contar a ti, seguidor de esa profunda reflexión filosófica del “antes de que me maten a mí, mato yo”. Qué te van a contar a ti sobre las vías de resolución de conflictos si tú sabes, mejor que nadie, que lo menos complicado es la vía rápida, tal y como sucedió el otro día con un niño de 12 años y una réplica de pistola. Que no le hubiera dado por ahí”, me responderás y me parecerá muy bien. Yo no tengo por qué entrar en el funcionamiento de tu cabeza y tú eres libre de tener unas conclusiones propias. Pero sucede que, a menudo, muchas más veces de las que piensas, las circunstancias no juegan a favor de las personas y no por ello hay que condenarlas a muerte por mucho que para ti la vía rápida sea la mejor solución. Yo sé que tú no entiendes el significado de dar oportunidades, porque en la vida las personas sólo se dividen en dos grupos: los malos y tú, como ocurre en las pelis americanas, pero créeme que a veces dar una oportunidad es un acto que ennoblece y con un recorrido más largo y duradero que el de cualquier bala. La vida no es un continuo Western americano, querido analfabeto.

Por alguna razón, al “cálmate, no pasa nada” le llamas feminización como si jamás hubiera habido casos en los que un policía masculino hubiera dicho lo mismo alguna vez. Pero, si te pones a pensar sin la botella de vodka, incluso tú te darás cuenta de que en esas pelis americanas tanto te gustan y  que tan reales te parecen los negociadores no se lían a tiros tal y como llegan, cual Rambo, Robocop o Steven Seagal. Es más, si dejaras el vodka y  pasaras al café, descubrirías que la estadística te puede ayudar a entender que de 500 casos parecidos, es muy posible que, en una alta proporción, muchos negociadores profesionales que eran hombres hayan dicho lo mismo para intentar calmar una situación parecida. Por tanto, si de 500 casos existe un gran porcentaje que tiende a un negociador masculino, es poco probable que al “cálmate, no pasa nada”, que es en lo que se basan las negociaciones -sobre todo cuando hay rehenes- se pueda llamar “feminización” por mucho que tú creas que eso sólo lo dicen las nenas.

Está claro que tú de nena tienes poco, porque hay que tener un par de pelotas bien puestas para pasar de eso a:

“Hoy las mujeres quieren jugar (sic) a todo, vestirse con todos los disfraces posibles (sic), ir de hombres por la vida porque “ellas lo valen”.

No, las mujeres no van de hombres por la vida. Sabemos que su biología es distinta a la de un hombre. Tampoco eres Charles Darwin, ni Alfred Wallace, eres un simple analfabeto intentando rellenar un panfleto para que otros analfabetos no se sientan solos. Sucede que hay una cosa llamada igualdad jurídica, que es distinta de la biológica, pero sobre la que tú no tienes la menor idea porque lo tuyo no es precisamente la lógica jurídica. Como no sabes qué significa la igualdad jurídica y por qué ésta debe ser así, tú cerebro se limita deducir “hombre no es igual a mujer”, al más puro estilo Homer Simpson pero, siento decirte, querido analfabeto, que las cosas suelen ser algo más complejas que la maquinaria que tú puedas tener dentro de tu cabeza.

No creas que esa igualdad jurídica apareció de repente. Qué va. Fue mucho más jodido. Muchas mujeres tuvieron que aguantar lo indecible para que  de repente unos tipos, que parece ser que no tenían otra cosa más que perder el tiempo pensando,  llegaran a la conclusión de que ser mujer u hombre no dependía de uno y que además jurídicamente pueden tener los mismos derechos y obligaciones, pues pueden hacer las mismas cosas independientemente de su diferente biología. Es decir, aunque su biología esencial sea distinta, la esencia jurídica de un hombre y una mujer es idéntica. Ya sabes: dentro de algo diverso puede haber elementos comunes que les hagan idénticos. Aunque yo te lo pongo aquí en unas pocas líneas para no aburrir al personal, no te puedes llegar a imaginar, querido analfabeto, la de historias personales que hay detrás de esta conclusión que tú pones en duda alegremente. Porque, como comprenderás, no vas a llegar tú para acabar con esto porque un tipo desesperado haya ido a atracar un banco y tú te hayas valido del resultado para echar tu bazofia ideológica.

Luego dices que “la vida real no es un juego. Ahí está la prueba“, como si las mujeres policías nunca hubieran recibido una formación profesional en su cometido, como si todo el mundo se tomara su profesión como lo haces tú, ociosamente y botella de vodka en mano. Qué va, analfabeto, hay muchas mujeres que se visten de policía y hacen un trabajo impecable. Es más, esa supuesta prueba no es más que humo. Una prueba que intente demostrar una hipótesis se da cuando en un número importante de casos se repite el mismo resultado. ¿Te has parado a pensar, analfabeto, cuántos casos habrá habido parecidos y cuántos  habrán acabado con un resultado de muerte de policía varón? ¿Dónde está, pues, la correlación entre el resultado de muerte de una mujer policía  y la conclusión “ahí está la prueba”? ¿Es que de verdad crees que el resultado-mujer-policia-asesinada tendría que repetirse en todos los casos en los que participe?

Está claro que tú no eres una nena,  sino que tienes un buen par de pelotas, las necesarias para lanzarte al ruedo de las argumentaciones salvajes como el porqué no deberían las mujeres aspirar a tener profesiones tradicionalmente copadas por hombres escribiendo  escupiendo lo siguiente:

¿Qué hacía esa mujer con una pistola en la cadera jugando a policías en lugar de estar educando a uno o dos niños europeos?

En este párrafo es donde ya  desatas tu travestismo ideológico y donde resumes muy bien tu problema de lógica, que no es otro que de puro condicionamiento: a ti, como al perro de un tal Pavlov, te dieron de comer determinados dogmas y cuando escuchas una campanita parecida salivas preparando para engullir cualquier cosa que te haga seguir vivo. Porque en realidad, querido analfabeto, no eres otra cosa que un simple perro faldero o, si lo prefieres, un loro en el hombro de un pirata que se limita a repetir lo que su amo le enseña. Ni tienes lógica, ni tienes criterio, ni tampoco vergüenza.  Y no las tienes porque a ti te da igual la realidad de las cosas mientras tengas una audiencia que te dé de comer. A ti te da igual la profesión, a ti lo que te molesta es que la mujer trabaje y no esté cuidando niños, que es muy diferente.

Espero, analfabeto, que algún día nos expliques qué tiene que ver este caso con  “educar a uno o dos niños europeos”, cuando a lo largo de la Historia han habido muchos “niños europeos” cuyas madres han estado muy ocupadas en distintas profesiones y no por ello han salido mal educados, que es lo que tu lógica bañada en vodka parece deducir. Eso si no decides antes pegar un par de tiros antes y solucionar las cosas por la vía rápida. Porque ahora que pienso, para qué cojones íbamos a tener que pensar tanto habiendo vías mas rápidas.

Para acabar y no aburrir al personal que pueda leer esto, decir que tienes un buen par de cojones y la cara muy dura para no comentar nada en tu artículo sobre la escasez de chalecos antibalas, el porqué no hay suficientes, cómo se distribuyen y por qué su otro compañero recibió seis impactos y no falleció (independientemente de que el disparo fuera más o menos mortal, que es una cuestión puramente azarosa). No, imagino eso  en tu cabeza no tiene nada que ver, porque no atiende a realidades y circunstancias. Tú sólo querías escupir ese trago de vodka y no sabías cómo…

Menos mal, querido analfabeto, que escogiste el vodka y no los tiros.

 

 

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About Kevin Carter

Hasta hace poco periodista en un pequeño diario. Actualmente investigando la historia que puedes leer en PLANCTON. No creo en las ideologías, sólo en los criterios. No tengo amigos porque soy demasiado independiente. Debe ser que en la otra vida fui un gato. Pobre, pero honrado.

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