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La peligrosa botella de la realidad

E ra una mañana calurosa, sofocante, irrespirable en el momento en que la energía solar se fundía con el apestoso olor a carburante quemado tan característico de la ciudad. Sobre las abarrotadas aceras de la avenida la gente parecía ondular mediante un movimiento mecánico, artificial, casi frenético, dando la extraña sensación de que unos siguieran a otros en una persecución continua, inacabable, perpetua, tan inagotable como la casi eterna combustión del Sol. Más allá, sobre el pegajoso alquitrán de la calzada, un orfeón de conductores mostraba escasa paciencia a través del claxon. Algunos eran dueños de tan poca que no dudaban en infringir cualquier ley, fuese de tráfico o moral, con tal de posicionarse mejor que los demás; su único y solapado objetivo.

 

Botella de realidad

Ilustración por: Carlos Gutierrez Torrejón

 

C on este párrafo comenzaba la primera página de una novela escrita hace ya unos cuantos años. Podría decirse que fue un experimento literario en el que intenté aplicar las bases impresionistas de la pintura en un intento vano por retratar mis sensaciones ante esa España del todo va bien que se jactaba de sí misma en aquella época de espejismo -sustantivo que aparece no de forma casual en uno de sus capítulos- . Su objetivo -o más bien el intento- era captar al más estilo impresionista del S.XIX una serie de sensaciones ante las que confié que el lector se viera representado de alguna forma. Me equivoqué. En ese sentido y muchos otros fue una obra totalmente fallida. Tan fallida que a día de hoy diría que es una gran mierda escrita en un estado mental nada sugerente. La metáfora perfecta sería la de un vómito gestado largamente. Un vómito que acabó estallando ante la imposibilidad de dejar de beber de una botella en cuyo interior se encuentra uno de los líquidos más peligrosos: la realidad.

Al menos hoy sé dos cosas: que no debería haber perdido el tiempo escribiendo semejante mierda, y  que no andaba tan borracho como parecía.

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About Kevin Carter

Hasta hace poco periodista en un pequeño diario. Actualmente investigando la historia que puedes leer en PLANCTON. No creo en las ideologías, sólo en los criterios. No tengo amigos porque soy demasiado independiente. Debe ser que en la otra vida fui un gato. Pobre, pero honrado.

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