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La verdadera causa de la homosexualidad

Jason Collins. Raza negra. 34 años. 2’13 metros, 116 kilos. Pivot de la NBA. Primer deportista en activo en la NBA en declarar públicamente su homosexualidad.

 

collins gay

 

Dudo que haya alguien que se haya atrevido a llamar despectivamente maricón a alguien como Collins –al menos frente a frente-, pero sé de otros homosexuales que pasaron auténticos infiernos en vida, sobre todo en aquellos países donde la ignorancia y la desinformación sobre la realidad campearon –o siguen campeando- orgullosas a sus anchas. El caso es que homosexuales ha habido en todas las culturas y razas, sin que parezca algo inherente a una concreta. Desde negros afroamericanos de 2’13  a minúsculas asiáticas de 1’45, la homosexualidad parece no tener forma específica. Incluso alguna vez me han contado que existen gitanos gays, pero supongo que eso sí debe de ser una leyenda…

Y es curioso, porque cuando uno se detiene a perder el tiempo pensando, no llega a entender bien por qué un homosexual iba a ser menos persona que otra. Una vez me explicaron que era por ser antinatural, pero entonces pensé en esa paradoja que significa llamar antinatural a algo permitido por la misma Naturaleza. Siempre me pregunté qué cojones tendríamos nosotros que explicarle a la Naturaleza sobre sus propios mecanismos de regulación, pero nunca recibí mayor respuesta que “porque es lo normal”.  A otros parece salirles la vena darwinista y preocuparse de la supervivencia de la especie, aun cuando sus antecesores fueron los primeros antidarwinistas y nunca entendieron nada de lo que el bueno de Charles explicaba, porque jamás se leyeron siquiera uno de sus libros. Claro que entonces le salen a uno con lo de “es que es una enfermedad”, y ahí es cuando me pregunto por qué iba a ser enfermedad el que una persona ame a otra, aunque sean del mismo género. “Pero es que tienen sexo”, me soltaron una vez, como si los homosexuales, por el hecho de nacer con esa orientación, fueran una especie de rocas sin sensaciones. “Es que es de guarros”, me expuso una vez una señora, como si los demás practicáramos sexo través de una sábana como comentan de los Amish. “Es que querrán ser padres”,  me indicó un señor, como si los gays y lesbianas fueran una especie de Terminators sin emociones que no tuvieran derecho a poder sentirse padres.

Lo realmente curioso es que, en un futuro no muy lejano, probablemente descubramos que la homosexualidad tenga una causa totalmente natural debida a determinados mecanismos bioquímicos que no tendrán nada que ver con que el homosexual lo sea por ser más o menos guarro, quiera complicarse la vida, o sea de una raza o cultura, sino a factores dispuestos por la Naturaleza en ese juego combinatorio de hormonas y cromosomas que es la reproducción. Entonces nos daremos cuenta de que toda la cuestión consistía en que algunos hablaban sin haber asomado nunca un ojo por un microscopio y sin siquiera haber leído alguna página sobre biología. Esa será la verdadera causa de la homosexualidad humana. Y de darle al tema la importancia que no tiene.

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About Kevin Carter

Hasta hace poco periodista en un pequeño diario. Actualmente investigando la historia que puedes leer en PLANCTON. No creo en las ideologías, sólo en los criterios. No tengo amigos porque soy demasiado independiente. Debe ser que en la otra vida fui un gato. Pobre, pero honrado.

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