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Reflexiones jurídicas acerca del caso de Alissa “Yuyee” Intusmih

No conozco a Frank Cuesta más que de haberle visto de refilón en alguno de los programas sobre animales en los que ha participado en ni siquiera recuerdo qué canal de televisión. Quiero dejar esta parte clara porque no me gustaría que el lector que llegue hasta aquí pudiera pensar que el siguiente análisis jurídico se debe a alguna razón interesada, conveniente o amistosa. Como digo, ni conozco a este señor, ni mucho menos a su mujer entre otras cosas porque no me interesa su vida. De hecho, este texto no tiene intención de “juzgar” su caso particular, ni ninguna otra que no sea analizar desde una perspectiva puramente jurídica el supuesto de hecho acaecido y la condena impuesta a  Alissa “Yuyee” Intusmih por parte de las autoridades tailandesas.  Y lo escribo, sobre todo, por las barbaridades argumentativas escritas por todo tipo de opinólogos y opinadores “profesionales” que sin tener la menor idea de Derecho se atreven a “juzgar” sobre casos como el sucedido con esta persona. Lo escribo, más que nada, por las nauseas que me produce el leer según qué comentarios en defensa de la condena de este caso, a todas luces injusta. Y es que, como dice el refrán, la ignorancia es muy atrevida. Vayamos al grano:

SUPUESTO DE HECHO:

El 12 de noviembre de 2012, Alissa fue detenida en un aeropuerto tailandés procedente de Vietnam a raíz de una inspección rutinaria en la que, según el atestado policial, se encontró la cantidad de 5 MILIgramos (sí, miligramos, la milésima parte de un gramo) dentro de su bolso junto a pastillas médicas (al parecer la acusada, hoy condenada, había sufrido un cáncer ya superado). Esto derivó en una acusación y posteriormente un proceso por el cual la acusada ha sido recientemente condenada a 15 años de cárcel más una pena de multa de alrededor de un millón y medio de baths (alrededor de 34.000€).

IMPUTACIÓN:

No he podido leer la sentencia del caso de Alissa, por lo cual desconozco el título exacto de la imputación y posterior condena. De todas formas, en esta tipología de delito únicamente podemos encontrarnos con dos variables: tráfico o tenencia.

 

frank jungla

 

 

DIFERENCIA EPISTEMOLÓGICA ENTRE EL TRÁFICO Y LA TENENCIA DE DROGAS Y LA LÓGICA JURÍDICA APLICABLE EN LA DIFERENCIACIÓN DE LA PENALIDAD.

O lo que es lo mismo: ¿por qué no se puede penar de la misma forma el tráfico de drogas que su tenencia?

1. En primer lugar, existe un principio general  y universal del Derecho -al menos en los países civilizados y con larga tradición jurídica- que tiene que ver con la proporcionalidad de las penas. Este principio no apareció de repente, sino que fue el resultado de muchos años de historia, investigación y ciencia jurídica por la cual los ordenamientos jurídicos de los países civilizados fueron entendiendo que las penas jurídicas deben ser proporcionales a los actos cometidos. Esto significa varias cosas (puede leerse mejor en el enlace de atrás), pero básicamente vendría a decirnos que no podemos condenar por igual a todo tipo de hechos ni siquiera porque se asemejen en su acción u objeto (por ejemplo, a nadie en su sano juicio se le ocurriría condenar por igual a alguien que transporta en el maletero de un coche 200 kilos de hachís que a alguien que se está fumando un porro de lo mismo por la calle). Aquí algunos se preguntarán: ¿Por qué no, si al fin y al cabo es la misma droga? Lo veremos más adelante. Paciencia.

2. En segundo lugar, cuando un Código medianamente “serio” recoge el término “tráfico” lo hace refiriéndose al afán de lucro del sujeto activo (es decir, por “tráfico” sólo puede entenderse aquella acción por la cual alguien vende droga con intención de lucrarse). La tenencia, en cambio, es un término que se refiere a la posesión de un sujeto del que se desconoce realmente su intención, pues como los Códigos jurídicos no son adivinos, ni se rigen por bolas de cristal ni por opiniones del estilo “a mí me parece que…”, habrá diferentes supuestos de hecho particulares en los que tendremos un “problema” fáctico: ¿Cómo poder saber si una persona posee droga para lucrarse o únicamente para consumir? Pasemos al siguiente punto.

3. En tercer lugar, para aquellos Códigos medianamente “serios” en todos los delitos relativos a las drogas la cantidad no es que sea importante, es que es ESENCIAL. La cantidad de droga que alguien posea en un momento dado es básica para tipificar correctamente la acción cometida dentro de toda la amalgama de delitos existentes (sean de la misma o de diversa especie) y concretamente entre los supuestos de tráfico y de tenencia. Y es ESENCIAL porque gracias a la cantidad los Códigos pueden “saber” mejor cuál es la presunta intención del sujeto activo (es decir, la persona que realiza la acción, en este caso traficar o tener droga). Si por ejemplo la Policía descubriera 100 plantas de marihuana en casa de alguien, esta persona difícilmente podría argumentar que no eran para traficar (es decir, para lucrarse con esa actividad), ni siquiera aunque se empeñara en decir que eran para regalar a sus amigos. ¿Por qué? Pues sencillamente porque aunque los legisladores a menudo sean unos borregos, la Ley no es del todo tonta. Llegado a determinadas cantidades, los Códigos presumen automáticamente que el supuesto de hecho se subsume (se encaja, entra dentro de) una tipología delictiva. ¿Por qué? Pues porque existe una cosa llamada lógica jurídica que nos ayuda a intentar comprender por qué ocurren las cosas.

4. Aquí llegamos a preguntas interesantes que intentaré resolver en la medida de mis posibilidades:

4.a ¿Por qué se penaliza el tráfico de drogas? 

Incluso más que por sus efectos, los Estados sancionan este tipo de supuestos porque entienden que no puede ser una actividad económica normal por la influencia que tiene sobre las personas. y porque pueden afectar directamente contra su salud física y mental. Tradicionalmente, los ordenamientos jurídicos han sancionado todo tipo de uso de drogas -a excepción de las prescripciones médicas-, porque entienden que con la prohibición y la sanción se atajará mejor el problema. ¿No sería mejor legalizarlas y que el Estado pudiera “controlar” su actividad, haciendo competencia directa a las mafias, de forma que además pudiera obtener ingresos con los que poder redistribuir en todo tipo de acciones para evitar que haya gente que siga queriéndose lucrar con esta “actividad económica”? Pues es muy posible, pero no es este el objeto de esta reflexión. De todas formas dejo un vídeo interesante sobre la cuestión por un señor llamado Milton Friedman, que dicen que sabía algo de Economía.

 

4.b ¿Por qué debe de sancionarse el tráfico y no debería penarse el consumo?

El tráfico debe de sancionarse porque no se puede permitir que particulares se lucren con actividades directamente relacionadas con la salud de las personas. En realidad no debería ser una cuestión moral, sino más bien práctica. Una actividad de esta trascendencia debería estar regulada por el Estado porque no se puede dejar al arbitrio de un mercado poco transparente que además genera todo tipo de acciones sanguinarias entre clanes relacionadas con el narcotráfico. Mientras no lo esté, los Estdos deberán perseguir y sancionar a aquellos que generen actividades comerciales de este calado, pues de alguna forma están jugando con todo tipo de bienes jurídicos de un amplio radio de personas (no solo aquellas adictas, sino también familiares, amigos, etc.). Además, la amplia experiencia fáctica ya ha enseñado que las drogas se convierten a menudo en causa de todo tipo de conflictos directos e indirectos. Eso se debe, también, a la poca educación sobre el uso de las mismas (que origina que la recreación se convierta en adicción y comiencen los problemas).

Sancionar el consumo es una pérdida de tiempo porque el Derecho no puede ser una especie de pseudomedicina que intente “curar” al adicto o recriminarle por algo que sólo tiene que ver con sus propios bienes jurídicos (salud, vida, dignidad) y que además puede anular su voluntad. Esto es algo que los Estados -la mayoría de ellos de corte tradicionalista- no terminan de entender y sobre lo cual hace mucho tiempo que se advierte. Suficiente tiene ya la persona adicta a una droga como para que además la sancionen desproporcionadamente. Porque el problema fundamental del tema de las drogas no está en los consumidores, sino en aquellos que crean, distribuyen y trafican con las mismas intentando lucrarse con la necesidad de aquéllas. Si esto no se entiende, apaga y vámonos.

4.c ¿Por qué, entonces, se sanciona el consumo o tenencia de drogas?

Sin duda por cuestiones populistas. La generalidad de la gente no tiene información sobre estos temas y piensa que la mejor solución es ser implacable con todo aquel que maneje droga, sea traficante o consumidor, cuando lo que necesita éste último para no dar pábulo al primero es mayor información sobre el uso de las drogas. Cuando el vecino (o vecina)  del 5º habla sobre la “drogaína” no entiende la diferencia porque no tiene una información contrastada con la que poder extraer una conclusión válida y se limitará a meter en el mismo saco cualquier tipo de droga e incluso igualar un gramo con una tonelada. Para este tipo de personas serán iguales los casos de una persona que se fuma un porro de vez en cuando que alguien que esnifa cocaína todos los días. Pero no, la causística es muy diferente y el Derecho debe saber actuar en cada uno de los casos de forma proporcional.

4.d ¿Es “mala” la droga en todos los casos?

Esta pregunta no la tiene que responder el Derecho, sino otras ciencias como la Medicina o la Psicología. De todas formas, algunos especialistas afirman que hay algo peor que la droga: su adicción. Hay personas que esporádicamente han usado de forma recreativa estos productos y no les ha supuesto un problema en sus vidas. Sin embargo hay otras personas de perfil impulsivo para las que es fácil engancharse a este tipo de sustancias y es ahí donde comienza el verdadero problema. Estas personas necesitan protección porque no son capaces de mantener por sí mismas su propia voluntad.

 

POR QUÉ LA CONDENA DE ALISSA INTUSMIH ES JURÍDICAMENTE ILÓGICA DESDE MI PUNTO DE VISTA.

A lo largo de los años he tenido oportunidad de ver muchos Códigos. Creo poder decir cuándo un Código recoge objetivamente la realidad y cuándo lo hace subjetivamente en base a todo tipo de historias que no tienen nada que ver con el Derecho. En el caso de las leyes tailandesas creo intuir por qué su legislación es tan claramente desproporcionada, y posiblemente tenga que ver con las mafias que por allí circulan, que por lo que he podido leer no son pocas…

Condenar a una persona a 15 años de cárcel por un graNo (no graMo, atención a la diferencia) de cocaína es una aberración jurídica se mire por dónde se mire. El Derecho Penal no puede ser usado únicamente para intentar dar ejemplo o como forma de rehabilitación forzada. Ningún país civilizado, avanzado y cuyo sistema judicial sea totalmente independiente de otros factores sancionaría con ese  tipo de condenas a consumidores, los cuales ya tienen suficiente con su problema. Ni es lógico, ni es jurídicamente aceptable ni por supuesto es justo. Este tipo de condenas debería quedar reservada a sujetos que trafican con cantidades importantes, no a consumidores esporádicos o casuales que llevan una cantidad como la de una mota de polvo (cada vez que escribo esto me parece increíble tener que hacerlo…). Da igual eso de “es que son sus leyes y hay que respetarlas”. No, eso no es así. El Derecho jamás dejaría que este tipo de leyes existiera. Esto no son leyes, son otra cosa, no os equivoquéis.

Seamos francos: nadie lleva 5, 10, 20 ó 40 miligramos de cocaína porque esa cantidad ni siquiera se puede consumir. Ni siquiera es perceptible a simple vista y en un registro de equipaje es altamente probable que cayera al fondo y no fuera descubierta. Desde un punto de vista jurídico y especialmente judicial, esta condena es absolutamente ridícula, llegando a rozar el surrealismo más esperpéntico. Y sobre todo es ALTAMENTE INJUSTA. Espero, y deseo, que el Gobierno de España medie en este tema, porque es su deber preocuparse por sus ciudadanos y familias. Porque si no ayudamos a estas personas que un buen día deciden meterse en problemas por cuestiones nobles el mundo seguirá apestando a cloaca.

Buena suerte, Frank y familia. #FreeYuyee

P.D. : Dejo aquí la petición para firmar la absolución de Alissa (van unas 133.000 personas).  No podemos permanecer impasibles ante este tipo de injusticias. El futuro será mejor o peor dependiendo de cómo actuemos ante este tipo de historias.

P.D. 2: ACTUALIZACIÓN: 16-8-2014: Como no podía ser de otra forma, el juez de este caso ha sido despedido de la carrera judicial tailandesa. En España, obviamente, hubiera tenido mucho más futuro…

 

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About Kevin Carter

Hasta hace poco periodista en un pequeño diario. Actualmente investigando la historia que puedes leer en PLANCTON. No creo en las ideologías, sólo en los criterios. No tengo amigos porque soy demasiado independiente. Debe ser que en la otra vida fui un gato. Pobre, pero honrado.
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